Filosofía de trabajo
“En la consulta del psicólogo no hay trucos de magia, ni milagros, ni charlatanes, sólo un saber científico transmitido, mucho estudio, vocación, esperanza y ganas de que quien entra por la puerta – alguien del que no se sabe absolutamente nada inicialmente – acabe saliendo por la misma con el semblante sereno y un adiós agradecido”. Javier Urra.


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Competir bien es, por supuesto, una parte muy importante de la identidad de un deportista, equipo, entrenador o club, pero no lo es todo. A pesar de que el principal objetivo del trabajo psicológico es la optimización del rendimiento deportivo, no se debe olvidar al deportista como persona, ayudándole no sólo en su funcionamiento deportivo, sino también en su desarrollo personal y ajuste emocional.


En este sentido, considero crucial que exista una concepción integral del individuo como ser humano, ofreciendo una ayuda completa al cliente para que sea una persona equilibrada, satisfecha, feliz y disfrute plenamente con la práctica deportiva.


Para ello, es fundamental abrir el prisma de trabajo e intervenir desde un enfoque sistémico, teniendo en cuenta los factores deportivos, sin perder de vista el entorno de la persona y sus aspectos personales, familiares, sociales y culturales.


Mi filosofía de trabajo se basa en crear un espacio flexible y de confianza con la persona, transmitiéndole un interés genuino por ayudarle en sus dificultades, autenticidad durante todo el proceso de intervención, aceptación incondicional del cliente sea cual sea su problemática y la necesaria empatía para acompañarle en el desarrollo de su crecimiento deportivo y personal.